Sabés cuánto rinde cada tanda
Con lo esperado y lo real registrados, dejás de estimar. La receta se corrige con datos de tu propia cocina.
Registrás la producción con su lote, el elaborado suma stock y los ingredientes se descuentan solos. Y lo más importante: ves el desvío entre lo que la receta decía y lo que realmente costó.
Si elaborás salsas, masas, panificados o helado, tu costo no sale de una lista de precios: sale de cuánto rinde cada tanda y de cuánto se pierde en el camino.
Cada producción se registra como una orden con su número de lote: qué se elaboró, cuánto se esperaba obtener y cuánto salió realmente. El elaborado suma stock y sus ingredientes se descuentan solos.
El sistema calcula el costo esperado de la tanda según la receta y lo compara con el costo real de lo que efectivamente se usó. La diferencia es el dato que nadie suele tener.
No todo lo que comprás es comida. Separar ingredientes, insumos y empaques hace que el costo del producto terminado incluya la caja, la bolsa y la etiqueta, que también se pagan.
Quién produjo, cuándo se completó, qué cantidad salió y qué costó. Si algo sale mal, podés volver al lote y ver exactamente qué pasó, en vez de reconstruirlo de memoria.
Con lo esperado y lo real registrados, dejás de estimar. La receta se corrige con datos de tu propia cocina.
Cuando lo que salió costó más de lo que debía, el número aparece en la orden, no tres meses después.
La caja, la bolsa y la etiqueta se pagan igual que la harina. Si no están en el costo, tu margen es más chico de lo que creés.
El porcentaje previsto por preparación permite comparar contra lo que realmente se perdió.
La salsa base que producís se usa en diez platos y arrastra su costo real a todos ellos.
Cada local produce lo suyo, con su stock y sus órdenes, bajo las mismas recetas.
Definís qué lleva cada preparación y cuánto rinde. En el onboarding las cargamos nosotros por vos.
Ingredientes, insumos y empaques cargados con su unidad de compra y su conversión de uso.
Cuando se produce, se carga la orden. Es el único paso nuevo en la rutina de la cocina.
Es el registro de una tanda de elaborado: qué se produjo, en qué cantidad y con qué insumos. Al completarla, el producto elaborado suma stock y los ingredientes que usó se descuentan.
Sí, ese es su uso principal. La preparación se define una vez con su rendimiento y después se usa como ingrediente en todos los platos que la llevan.
Sí. La orden guarda la cantidad y el costo esperados junto a los reales, y calcula el desvío entre ambos.
Porque cumplen funciones distintas pero todos cuestan. Separarlos permite que el costo del producto terminado incluya el empaque y que el inventario refleje cada tipo por separado.
Sí. La orden queda cancelada con su registro, sin borrar el historial: se ve qué pasó, cuándo y quién lo hizo.
Sí. Cada preparación admite un porcentaje de merma previsto, que se usa para calcular el rendimiento esperado y comparar contra el real.
El consumo de la producción aparece valorizado en el reporte de CMV Real por Consumo, y las diferencias en el de Mermas.
Sí, es justamente el caso: producción propia todos los días, con rendimiento por tanda y costo que se mueve con el precio de la materia prima.
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